Nos estábamos preguntado desde hace varios días o desde hace varias semanas qué razones puedan estar maniatando a la Fiscalía Provincial de Prevención del Delito de Piura como para no interesarse de oficio en ese conflicto social que ha generado aquel absurdo proyecto del Paseo de Aguas sobre el parque “Néstor S. Martos”

Que el alcalde Madrid quiere ejecutar a la mala. Se nota la misma frialdad en otras instituciones que, con este tema, deberían estar en primera fila. Como la Contraloría General de la República y la Defensoría del Pueblo. Y nada de nada hasta ahora.


Madrid imagina que logrará impresionar a los piuranos sacando gente suya o comprada a las calles el próximo viernes y presentándola como vecinos de aquellas cinco urbanizaciones que se oponen a la construcción de su Paseo de Aguas sobre el parque “Néstor S. Martos” para hacer creer lo contrario. No dicen todavía dónde va a ser el punto de concentración. Pero si esta movilización supera la veintena de personas es bamba. Los que están a favor del mencionado proyecto apenas son cuatro gatos que se les podrá identificar con facilidad cuando se vean los videos que se van a grabar. Igual que a los golondrinos que Madrid traiga de otras partes.

Gabriel olvida que el sol no se puede tapar con un dedo. Tampoco lo conseguirá ni comprando silencios, ni con guerritas sucias a través de las redes sociales, ni con encuestas truchas, ni reclutando gentes para simular un respaldo que no tiene. Esos son métodos de acometidas que a veces, cuando no dan en el blanco, terminan convirtiéndose en un bumerán o estallando con gran estruendo, si aparentan ser granadas, en la punta de sus pies o en sus mismas narices. A leguas se ve lo huesos que son sus asesores políticos y de imagen. No la ven.

Ayer Madrid ofreció también una conferencia de prensa para anunciar un paquete de obras en cuya ejecución se piensa invertir algo así como 355 millones de soles. De pasó aprovechó su encuentro con la prensa local para decir, todo desafiante, que nadie lo detendrá con su Paseo de Aguas. Veremos, dicen quienes ya han encontrado la punta del hilo de esa madeja. Lo que hay al final son oscuridades muy feas.

Ahora vamos hablar de otra cosa. El diario La República insiste, como terca ganapán, en mostrar al ahora impresentable Gustavo Gorriti como víctima de una persecución política de la derecha y del fujimorismo, en particular. Gorriti, que era la cara más visible de IDL-Reporteros y para sus adúes, como Rosa María Palacios y los Mohme, como una especie de gurú del periodismo de investigación, ha sido involucrado por Jaime Villanueva el Filósofo y otrora asesor de la ex Fiscal de la Nación, Patricia Benavides, en una oscura trama delictiva que habría precipitado el suicidio de Alan García e impedido la elección a la presidencia de la República de Keiko Fujimori en el 2022.

Gorriti, según Aldo Mariátegui, es “maloso, picón y vengativo” y que usó “al periodismo como herramienta para manipular a la Fiscalía en contra de otros. Ha utilizado la data que conseguía no para informar al público, sino para demoler sistemáticamente a los que aborrecía políticamente. ¡Los caviares están muy podridos si creen que mangonear así al Ministerio Público es ser “periodista”! Y si aún le consideramos periodista, entonces Gorriti convirtió a su periodismo en “el más vil de los oficios”.

Y hoy el diario Expreso publica una larga y reveladora nota con este titular “Gustavo Gorriti, el gran titiritero de la Fiscalía: historia de un “apparátchik” perverso de demolición política judicial”. Allí se dice que Gorriti, de 76 años de edad, era quien manejaba desde afuera el caso Lava Jato gracias a la ascendencia que había logrado ganar sobre el ex Fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, y sobre los Fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez. Gorriti también consiguió que éstos, por el caso Cócteles, mandaran tres veces a prisión a Keiko Fujimori, a quien él detestaba.

Dicho informe de Expreso sigue contando que esa cuantríca Gorriti-Sánchez-Vela-Pérez se abocó igualmente a investigar con fiereza a los partidos políticos y a sus principales dirigentes. De estos últimos, sus blancos favoritos eran, además de Keiko y Alan, Luis Castañeda Lossio, Lourdes Flores y PPK. Cerrando ese círculo con Vladimir Cerrón. ¿Y quiénes eran sus más recurrentes y dadivosas cajas de resonancia? Rosa María Palacios (¿cuándo no?), Jacqueline Fowks, que escribía para el diario El País de Madrid, y La República, cuyos dueños, los Mohme, no son que digamos buenas pesetas.

Como reza el dicho, en esta vida todo se sabe tarde o temprano. Y, también, todo se paga. 

Y los delitos, ya para terminar, que Gorriti habría cometido, según el penalista Carlos Coria citado por Mariátegui, serían estos: colusión desleal, tráfico de influencias y usurpación de funciones. Si Gorriti no se victimiza y alega que es víctima de una persecución política para por ahora pasar piola, Mariátegui le recomienda hacerse humo o seguir el camino de Eliane Karp. Mudarse a Israel.

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